Esos pequeños signos de envejecimiento, la piel opaca o la falta de tonificación en tu piel son, a menudo, síntomas del déficit de colágeno en nuestro organismo. No, no es el fin del mundo y sí, tiene solución.

¿Qué debo saber del colágeno?

A grandes rasgos, el colágeno comienza a descomponerse durante la edad adulta temprana. A diferencia de la vitaminas y otros nutrientes, el colágeno es una proteína. El colágeno que ponemos sobre nuestro rostro no es colágeno humano ya que suele venir de animales en su mayoría peces.

Se conocen 28 tipos diferentes de colágeno que están identificados e investigados. De esos 28, solamente tres están empleados para el uso farmacéutico y cosmético: tipo I, tipo II y tipo III. Este artículo de Stephen Daniels, “The Science of Nutricosmetics“, ayuda a aclarar un poco las dudas de estos tipos. Si no quieres leer todo el artículo, te lo explicamos aquí: el colágeno tipo II está hecho a partir de cartílago; mientras que los tipos I y III, de piel y escamas.

Cualquiera que sea el tipo, el colágeno se mantiene en forma de proteína completa (sin hidrolizar). Según la mayoría de los estudios, la proteína es demasiado grande para ser absorbida por la piel. Por lo anterior, los productos tópicos (que se aplican sobre la piel) con colágeno contienen esta proteína de manera hidrolizada (las proteínas se cortan en pedazos más pequeños). Mientras más pequeña la proteína, mejor absorción se tiene a la hora de aplicarla sobre la piel.

¿Por qué debería utilizar colágeno?

La elasticidad sería el objetivo principal de aplicar productos ricos en colágeno. La piel pierde firmeza y flexibilidad con la edad y por estímulos de estrés de nuestra rutina diaria así que sería buena idea no ignorar este componente y agregarlo a nuestra rutina par dar elasticidad y tonificación a la piel.

El uso de colágeno evitará la resequedad en la piel y una mejor absorción de los hidratantes que utilicemos. El colágeno es la mejor arma para el envejecimiento prematuro.

Así qué ahí lo tienen, nunca está de más prevenir y cuidarnos. Venimos a consentirnos, ¿no? La selección de productos con esta proteína lista para su uso la encontrarás aquí abajo.

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