Aunque algunas personas creen que tener la piel deshidratada es lo mismo que tener el tipo de piel seca, la piel que sufre de deshidratación y sus síntomas pueden afectar a cualquier tipo de piel; NO son exclusivos de la piel seca. 

¿Cuál es la verdadera diferencia? La piel seca significa que produces mucho menos aceite o grasita de lo que se considera normal. Por su parte, la piel deshidratada significa que tiene dificultades para retener el agua y la humedad.

¿Cómo se ve la piel deshidratada?

Cuando tenemos deshidratación en la piel, los signos serán diferentes entre una persona y otra, aunque generalmente los síntomas más comunes son los siguientes: 

  • Parece grasa pero está muy seca en algunos lugares. 
  • Tiene un aspecto opaco.
  • Después de la limpieza, hay zonas donde se siente tensa y seca la piel.
  • Congestión frecuente (poros grandes, comedones y granitos cerrados).
  • Irritación por productos que no deberían causar irritación: cremas hidratantes, tónicos, etc. 
  • Falta de elasticidad.

¿Por qué me pasó esto?

Esto ocurre porque has comprometido la barrera de humedad natural de tu piel. La barrera contra humedad es la zona en la piel que se encarga de mantener la humedad en los tejidos de la piel. Cuando esta barrera se ve comprometida, los tejidos trabajan horas extras para repararlo y comienza a producir más grasita para compensar las pérdidas. Esto conduce a los síntomas anteriores. 

¡Sorprendentemente, el principal enemigo y causante de este problema es el limpiador! La solución a esto es encontrar un limpiador que sea compatible con tu piel y escoger un pH equilibrado (~5.5). Nunca debes sentir opaca ni tensa la piel después de hacer la limpieza de tu carita.

Nuestras recomendaciones para evitar que reseques tu piel son los siguiente limpiadores que, además de estár diseñados para limpiar a fondo el rostro, están hechos para cuidar tu carita y evitar deshidratarla.

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